Posteado por: depaloapalo | julio 19, 2013

Teorías y reacciones de un arquero ante un gol a favor

Este trabajo está dedicado a todos los jugadores de campo,

suplentes, hinchas o cuerpos técnicos que se apiadan de los

arqueros en el momento del gol a favor y festejan con ellos

evitando así la soledad y la desolación en el momento más feliz

para un jugador de fútbol durante los 90 minutos de juego.

chilavert

Introducción

Decido escribir este ensayo tras años de profunda meditación, reflexión, investigación y experiencia empírica en muchos campos de fútbol. El gol a favor, el momento más lindo, el final de la construcción por la que uno tanto trabajo durante los entrenamientos, durante un semestre, durante una temporada. A veces, por esas cuestiones estrictamente atadas a la magnificencia del deporte, el tanto puede llegar por obra del trabajo en equipo pero también se puede lograr por una obra individualista, por un fatalismo del rival o sencillamente por contar en el momento preciso y necesario con esa cuota de fortuna, que en muchos casos es clave y necesaria para poder vulnerar el arco rival.

Sin embargo, al punto al que quiero llegar en este texto no solo refiere al momento del gol a favor, después de todo, trabajar en el hecho del gol a favor me llevaría años, quizás décadas. A lo que voy a hacer mención a lo largo de este escrito es al momento del gol a favor, pero visto desde la óptica del arquero, guardameta, cuidapalos, o póngale usted el mote que quiera, del equipo que logra la conquista.

Aviso, estimado lector, quédese tranquilo, seré breve y conciso, iré al grano, contaré los trabajos más importantes que he realizado a lo largo de todos estos años en la materia y sobre el final dejaré alguna que otra experiencia personal, para tratar de demostrar que el gol a favor es un momento hermoso para el arquero sí, pero de eterna soledad. Es un momento en donde uno no merece estar solo, pero lamentablemente, salvo excepciones que detallaré a lo largo del trabajo, el guardameta permanece muchas veces en la más absoluta tristeza y desolación.

Por último, quiero agradecerle a Ruben Visconti, Licenciado en Ciencias de la Arquerización con un Máster en Porteros en la Universidad de Madrid, quien realizó los trabajos de investigación complementarios y necesarios para este artículo.

arquero-gol-a-favor

Inicios acerca de la soledad del arquero en el gol a favor

El 15 de mayo de 1992 Reinaldo Rodríguez, arquero del ignoto Deportivo Alvear de Mendoza, equipo que ya no existe por estos días, me confesó en un asado que armamos con un grupo de arqueros de la Liga Mendocina, que estaba pensando en innovar festejos propios de arqueros cuando su equipo, por ese entonces uno de los más fuertes de la región, convertía una anotación. Me admitió que muchas veces sintió tristeza y desolación ante una conquista de su propio equipo, y en dos ocasiones, en las que quiso ir a festejar con sus jugadores, recibió el reto de su cuerpo técnico por pasar al campo rival. Claro, quien iba a pensar que en esos años, José Luis Félix Chilavert iba a empezar a romper el molde con sus festejos a través de sus tantos de tiros libres y penales en Vélez Sarsfield. Más de un colega me apuntó que el arquero paraguayo inflaba las redes y festejaba con su tribuna a puro grito. Este hecho, sin dudas marcaba un comienzo, un inicio hacia la revolución, al menos dentro de Latinoamérica. Los testimonios de Rodríguez y los festejos de Chilavert fueron el puntapié inicial para comenzar esta investigación. El proyecto estaba en marcha.

Recolección de datos e investigación

Conocí a Rubén Visconti en 1999 en Barcelona, mientras realizaba un posgrado Delanteros Centrales que Convierten dentro del Área en el Último Cuarto de Hora. Por ese entonces, un frustrado centrodalentero como yo quería ahondar un poco más mis estudios en el puesto. Sin embargo, cuando me presentaron a Rubén entendí que tenía que volver a las bases, a mis viejos años de largas horas analizando guardametas. Rubén me mostró sus estudios sobre guardametas y tras un regreso al país, en 2003, decidimos comenzar a estudiar las reacciones de un arquero en el momento del gol a favor de su equipo. También nos dedicamos a investigar dichas reacciones en el contexto de las actitudes que tomaban sus compañeros y cuerpo técnico para con el hombre de guantes, en el momento de las conquistas.

Sinceramente registramos millones de casos con el tiempo pero para ser directos con el estimado lector citaremos los estudios realizados en la Liga de Chascomús en le temporada 2005-06. Los resultados, si bien no alcanzan tales niveles de magnitud en otras ligas o competencias a nivel mundial, siempre fueron similares a lo largo de los siete años que llevamos de investigación en la escala global. Aquí el fragmento de dicho campeonato:

…Se estudio a lo largo de la temporada 2005-2006 a todos los arqueros titulares de los equipos de la Liga de Chascomús en el momento que su equipo anotaba una conquista. En la primer fecha se encontró que cinco arqueros no gritaron sus goles, otros cuatro los gritaron, y solo uno chocó palmas con un defensor central en el tercer tanto del equipo… En la segunda fecha se registró que siete arqueros festejaron sus goles, nueve no los gritaron y solo tres recibieron arengas de sus compañeros y/o banco de suplentes, en uno de los casos el apoyo de sus compañeros llegó producto de que el arquero había tenido un error garrafal cinco minutos antes que le había costado un tanto en contra…

Lo más llamativo de este estudio es lo que pasó en el partido final de la Liga en dicha temporada:

…Ningún gol fue festejado por ambos arqueros titulares y el partido terminó 4 a 3. Siete goles decisivos en una final, aclaramos que la secuencia del encuentro fue de 1-0, 1-1, 2-1, 2-2, 3-2, 3-3, 4-3, y ninguno fue festejado por ningún jugador ni titular ni suplente ni miembro del cuerpo técnico con un arquero…

Los resultados, como mencionábamos anteriormente, fueron rotundos.

Para más información acerca de este tipo de festejos sugiero que lean el capítulo 36 del libro de Ruben Visconti “Estadísticas y arqueros” titulado “Arqueros y goles a favor”.

Psicología deportiva y el gol a favor en un arquero

En 2006 tuve el placer de ponerme contacto con Julio Aloscoaga, reconocido psicólogo especializado en deportes. En la entrevista que le realicé aportó datos claves para este trabajo. Sin dudas, manifestó el licenciado: La soledad en un momento de extrema felicidad es un cachetazo, un baldazo de agua helada. El hombre pasa por distintos estados de ánimo no solo a lo largo de su vida si no también en la rutina, en el día a día. El hecho de que dos sensaciones tan ambivalentes se encuentren en el lapso de segundos deja al arquero completamente aturdido en el momento del gol a favor. Creo, en mi humilde opinión, que el arquero muchas veces, cuando festeja un gol a favor termina dando vueltas corriendo sin cesar hacia ningún lugar porque busca lo que no tiene, lo que no llega, lo que necesita, un simple abrazo un simple grito de gol a la distancia. En los últimos años muchos arqueros acudieron a nosotros por esta nueva patología que hemos denominado “Síndrome del antigol”.

Sin dudas Julio ha sido un referente en el tratamiento con arqueros que sufren por no poder festejar con alguien los goles de su propio equipo. En 2010 fundó la asociación “Unidos por el gol” donde invitan a los arqueros a animarse a cruzar la mitad de la cancha y festejar los goles con sus propios compañeros. Claro, por supuesto siempre dejando un defensor en la línea del arco, lo que termina siendo siempre una contradicción.

Experiencias propias y conclusión

Hasta aquí no hice mención a mi experiencia bajo los tres palos. Es cierto que yo también me he sentido muy solo a lo largo de mi carrera a la hora de gritar un gol a favor. En 2007 le propuse a Julio Marcialgo, un defensor central, que inventemos algún festejo o que sencillamente venga a celebrar conmigo los goles. Lamentablemente aquel acuerdo duró dos partidos y después quedó en el olvido. Sin embargo me muestro optimista. Los trabajos de Visconti y Aloscoaga han demostrado grandes avances en materia de arqueros y festejos de goles a favor en los últimos años. Hace unos meses recibí un correo electrónico desde Nueva Zelanda donde también existe una asociación llamada “GPM”, las siglas quieren decir “Goalkeepers, Parties, Match”. Es una invitación a distintos arqueros del mundo a que envíen sus videos con festejos de goles de sus equipos, los cuales se suben a una cuenta de Youtube. Cada temporada eligen los mejores y cada vez más arqueros de todo el planeta envían sus celebraciones. “Es un avance Pablo”, me dijo Reinaldo Rodríguez, tras 20 años de aquella charla que me motivó a encarar este proyecto. Y vaya que tiene razón. Que este texto entonces sirva a todos los arqueros sin importar si son profesionales o no para que en cada partido, cuando su equipo convierta una conquista, se las ingenien para ser uno más de los que vive ese momento hermoso, único y sublime de meter un gol con la felicidad que un guardameta realmente merece y, que muchas veces, no lo puede disfrutar con sus compañeros.

Pablo Gambarotta, Sociólogo, Antropólogo, Almacenero y Arquero de fútbol. Julio de 2013.

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Posteado por: depaloapalo | mayo 23, 2013

La nueva vida de Gabriel Airaudo

Tras la dura lesión sufrida en 2010 atajando para Atlético de Rafaela, en el encuentro de vuelta por la Promoción ante Gimnasia y Esgrima La Plata, Gabriel Airaudo ha dejado atrás su carrera como futbolista y ahora se dedica a dirigir una escuela de fútbol infantil junto a Iván Juárez y Darío Gandín, quienes fueron compañeros suyos en la “Crema”. 

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Airaudo usa lentes durante el día producto de la explosión de su globo ocular izquierdo. (www.sinmordaza.com)

El 23 de mayo de 2010 cambió para siempre la historia de Gabriel Airaudo. Mientras su equipo, Atlético de Rafaela, caía 2 a 1 en el segundo tiempo ante Gimnasia y Esgrima La Plata en el Bosque y otra vez se le escapaba una chance de ascender por la Promoción por segundo año consecutivo y frente al mismo rival, Airaudo iba a sufrir una gravísima lesión.

Lucas “Pata” Castro, delantero de Gimnasia por ese entonces, recibió un pase que lo dejó cara a cara con Airaudo pero el arquero salió anticiparlo y llegó antes al balón. Castro no pudo evitar el choque y una de sus rodillas impactó contra el rostro del oriundo de Sunchales, el cual inmediatamente comenzó a perder mucha sangre. El resultado del choque con Castro dejó el saldo siete fracturas en el rostro del guardameta y la explosión de su globo ocular izquierdo producto de la presión que sufrió el ojo por las lesiones óseas.

Hoy, tras tres años fuera de las canchas y tras múltiples operaciones en su rostro y en su ojo, el cual quedó muy dañado, las chances de Gabriel Airaudo para regresar al arco son nulas, de hecho usa anteojos de sol durante el día y parte de la noche producto de la explosión en su globo ocular. “Volver a Jugar al fútbol ya está descartado. Fue algo muy feo tener que dejar de trabajar de algo que me encantaba, era un privilegiado pero eso ya está superado. Si bien puedo seguir recuperando la visión y por más doloroso que sea, ser jugador ya es parte del pasado”, aseguró Airaudo.

Sin embargo, el retiro obligado y prematuro de Airaudo, quien tiene 28 años, le ha abierto nuevas puertas en lo laboral. En 2012, integró la lista “Compromiso Celeste” con el cargo de embajador deportivo. Sin embargo la lista perdió en las elecciones. “La dirigencia que estuvo en su momento cuando me golpeé, en las elecciones en el club el año pasado me propusieron un cargo dentro del club, lamentablemente a esa gente le tocó perder pero yo había aceptado el puesto de manera gustosa. Siempre haré lo posible para ayudar a Atlético”, admitió el ex guardameta quien además se encargó de dejar en claro que no está para nada conforme con la dirigencia actual de la “Crema”: “Hoy la comodidad en el club ya no es la misma de antes”.

No solo en la política ha intentado probar Airaudo si no que a partir de este mes, el ex arquero abrió una escuela de fútbol infantil en Rafaela junto a Iván Juárez y Darío Gandín, ex compañeros del arquero y jugadores con historia en la “Crema”. Al respecto declaró: “Arrancamos con este nuevo proyecto que se llama `La Redondita` junto a Iván y a Darío. Ruben Forestello, al cual le estoy muy agradecido  me ha ofrecido trabajar en su cuerpo técnico de San Martín de San Juan con los arqueros pero hoy quiero estar con mi familia alejado de las concentraciones y dedicarme a trabajar con los chicos”.

Airaudo sabe que su lugar ya no es bajo los tres palos pero se muestra optimista: “Cada tres meses tengo que ir Buenos Aires para realizarme controles, ya no quedan operaciones por delante, la vista se ha recuperado bastante y ahora vamos a descansar de los médicos”. El mismo optimismo que tiene para que su amado Atlético de Rafaela, del cual no se pierde ningún partido, se salve del descenso: “Nos vamos a salvar, muchos de los chicos que hoy están jugando eran mis compañeros. Sé que se van a quedar en Primera”.

Posteado por: depaloapalo | mayo 17, 2013

Piedras

A lo largo de mis años como futbolista profesional y Licenciado en Filosofía aprendí básicamente que cada día tengo menos argumentos para poder brindar una explicación que se acerque a lo plausible-posible en determinados acontecimientos de la existencia. Mis años de estudio en la Facultad de Filosofía y Letras de Puán los realicé paralelamente mientras me desempeñaba como arquero en equipos como Atlanta, Chacarita, El Porvenir, Comunicaciones, Laferrere y otros equipos más.

Es cierto, es bastante atípico que un futbolista opte por estudiar Filosofía, ya es bastante atípico de por sí que un jugador opte por estudiar, pero lo cierto es que mi duda “Socrática” que les comenté anteriormente alcanzó para que empiece la Facultad una vez terminado el secundario y con la chance de llegar a la Primera cada vez más cerca. Para el periodismo siempre fui un plato fuerte a la hora de realizar analogías entre mis estudios y mi carrera deportiva a tal punto que en mi casa guardo 394 recortes de entrevistas para medios gráficos. En 312 al menos una pregunta de la entrevista hace mención a la Filosofía y el fútbol.

Una tarde de Mayo fría y nublada, con el título en mano ya hacía unos años, con muchas canas encima y atajando para San Martín de Tucumán ocurrió un episodio futbolero muy habitual que hasta el día de hoy ni los profesionales como nosotros ni aquellos que han decidido formarse en la calle pueden explicar por estos días.

El rival era Central Córdoba de Santiago del Estero. Lo cierto es que la tarde parecía no tener mayores inconvenientes para mi puesto y el partido se encaminaba al 0 a 0 clavado. Algún que otro centro descolgado o rechazado con los puños era todo el trabajo que había tenido hasta el momento.

Promediando los 40 minutos de la etapa final se produjo un tiro libre para Central Córdoba producto de una infracción de un mediocampista nuestro aproximadamente a 35, 40 metros de mi arco sobre la banda derecha. Un zurdo lateral por izquierda decidió hacerse cargo de la pelota parada y envió un centro cerrado al punto de penal. Inmediatamente tomé la decisión de ir a buscar esa pelota la cual venía limpia a mis manos para que la descuelgue e intente rápido un contraataque. Entonces escuché clarito desde detrás del arco de Central Córdoba:

-¡¡¡MENEM!!!!!

Los diarios tucumanos dejaron de lado la Filosofía y el fútbol y si no me putearon en sus páginas fue sólo por una cuestión ética y editorial. En las radios  partidarias la cuestión pasó a mayores y el martes siguiente al partido ante los santiagueños estuve decidido a ir a esperar a la puerta de la radio al Gordo Arriola, el cual se encargó de excederse en sus críticas hacia mi persona. Si no era por Carlitos Martínez, un defensor paraguayo con el que compartía habitación de concentración, le hubiera dado de lo lindo a ese gordo pelotudo.

Cuatro meses después me retiré del fútbol. Lo cierto es que estaba cada vez más viejo y las piernas ya no respondían como antes. Ciertas veces, al principio, y mientras charlaba tanto con colegas, amigos y familiares acerca de aquel episodio tucumano solo recibía risas y chistes como respuesta.

Hoy soy docente, a veces juego al fútbol con amigos los sábados y además he sumado una nueva profesión: tengo una pizzería donde me va fenómeno. A veces, hay ciertos acontecimientos en el fútbol que son muy difíciles de explicar. Ni un profesorado, ni una licenciatura, ni un máster, ni un doctorado te hacen llegar a una conclusión posible. Sobre esa base y otras tantas más creo que radica la cuestión de porque el fútbol es tan lindo.

menem

Posteado por: depaloapalo | mayo 5, 2013

No tan distintos

Gentileza: Nos Digital

Gentileza: Nos Digital

Durante todos estos años siempre estuve muy seguro de lo que había pasado, sobre todo por como era el Oso. Sin embargo, había días donde mi cabeza dejaba entrar la posibilidad de que el hecho hubiera estado estrictamente atado a la casualidad. Quizás, quien te dice fue una cagada que se mandó el defensor distraído pero te juro que recuerdo con lujo de detalles aquella noche fría y húmeda de un jueves de junio que dio comienzo a una nueva vida, al menos una nueva vida futbolística, para mí y para muchos más. Nos íbamos eh, no había ni una mínima posibilidad de escapar del descenso. Los dirigentes ya no aparecían por los entrenamientos desde hacía mínimo tres días atrás. Creo que la pelea entre nuestro entrenador y el Vasco Arrengoechea había terminado por partir una relación que solo esperaba al descenso para que el director técnico vuele de una patada en el culo.

Los barras menos que menos se aparecían. Al principio nos puteaban, nos apretaban, nos sacaban guita  y otras jugarretas sucias a las que estaban y están acostumbrados a hacer en todos lados pero hacia mínimo dos semanas que no se aparecían, solo nos mandaban a la concha de su madre desde la tribuna. La última cachetada dura que sufrimos fue cuando le bajaron el comedor a Josecito González, un ocho rapidito que no llegaba al metro sesenta. Después nada más.

Y así, en la soledad, en aquella semana que recordaré como una de las más silenciosas y tristes en mí carrera como futbolista y mientras llegaba a las 7 partidos sin convertir (contando los entrenamientos por supuesto) ocurrió lo impensado: volví a ver la red inflada la pelota en el fondo del arco y volví a vivir por supuesto. Me acordé lo que significaba ser felíz.

¿Por qué recuerdo aquel gol de entrenamiento después de tanto tiempo sin marcar? Porque creo entonces que no fue casualidad que a partir de ese tanto iba a encabezar una racha goleadora en el club que me iba a precipitar a lo más alto de su historia.

Faltaban 5 minutos para que termine la práctica. Aburrido 0 a 0 entre los que íbamos a salir a jugar el sábado a dar la cara y comernos la mayor cantidad de goles posibles, agachar la cabeza y buscar un nuevo club, y los suplentes. Nuestro arquero, el Oso Talavera, quizás nuestro mejor jugador de aquel pobre equipo, quiso salir jugando de abajo con uno de los defensores, quien se resbaló producto del rocío intenso de la noche en aquel campo de deportes del Gran Buenos Aires y me dejo la pelota servida en el borde del área.

Mirá el cagazo que tenía que en una práctica, que aún sabiendo que iba a ser titular ni la paré, la agarré como venía mordida, al medio, horrible y sin dirección. Sin embargo ocurrió lo impensado. Mi débil disparo le pasó por debajo del cuerpo al Oso y fue a parar al fondo del arco. “Cagamos, si se equivocó este que nos queda”, escuché de fondo a un compañero. Algo raro me olía en toda esta cuestión. Si el Oso no se equivocaba nunca. Me fui al vestuario y le pregunté qué había hecho en la jugada. “Se me escapó Juan, mientras que no me pase el sábado”, me contestó. Sabía que me mentía. El Oso era de las personas más buenas que había tenido como compañero. Honesto, justo, leal. Con verle la mirada sabía que me estaba mintiendo.

Llegó el sábado y ganamos 2 a 0. Metí los dos goles y nos salvamos del descenso porque La Providencia perdió 4 a 0 y nos quedamos por diferencia de gol. Fue una fiesta. Pasamos a ser los héroes del pueblo. En una semana dejé de ser el muerto que jugaba arriba a ser uno de los más queridos. El Oso se atajó la vida y un poco más aquella tarde, fue clave para aguantar el partido. Mis dos goles fueron bien de goleador. Estuve en el momento justo e indicado.

Lo cierto es que a partir de entonces nunca volvimos a pelear un descenso. Hemos salido campeones tres años seguidos y muchos jugadores hemos quedado en la historia del club. Entre ellos, el Oso y yo. Si hay algo que recordaré para siempre es que cada vez que andaba con el arco torcido, el Oso me daba una ayudita en las prácticas. Aunque por supuesto siempre me lo negaba. “Es que si querés vos podés, es todo mérito tuyo” me mentía descaradamente. Yo como siempre lo mandaba a la mierda. Fueron mis mejores años de mi carrera y los más felices. Después vino Europa y nuestras vidas se separaron. Lo volví a cruzar cada vez que nos invitaron a fiestas recordando equipos históricos y he ido a ver muchos partidos cuando el agarró al equipo en la temporada 92-93.

Una tarde de 2010 me enteré que el Oso estaba grave. Su corazón ya no era el mismo por su amor incondicional al cigarrillo y dos infartos eran la demostración clara y precisa de que las cosas no andaban bien. Sin dudar fui a la clínica a visitarlo. Cuando entré lo vi y no lo reconocí. Ojos hundidos, mirada triste, como anticipando el final. Lo abracé con tanto cuidado que temí que se desarmase ahí mismo. Hablamos de fútbol, como siempre, de viejos recuerdos, esos que se sabe que ya no van a volver. En un momento recordé aquellos “goles” que metía de vez en cuando en los entrenamientos y entonces le largué mi vieja pregunta que todavía no tenía respuesta

-Oso, decime la verdad. Siempre te dejaste hacer goles en los entrenen amientos para que yo llegase motivado a los partidos ¿No?- Pregunté.

El Oso, se mantuvo en silencio, me miró fijamente y volvió a repetir aquella frase que me dejó otra vez sin una respuesta concreta.

-Ya te dije Juancito, en los entrenamientos a mi no me iba muy bien. Lo bueno es que no me pasaba lo mismo en los partidos- respondió.

Seguimos hablando un rato más de quien sabe cuántos temas hasta que llegó el momento de dejar la sala de visitas. Después de otro abrazo interminable y cuidadoso, y mientras caminaba de frente para abrir la puerta de la habitación de la clínica, el Oso por fin desembuchó la verdad. Y lo hizo con tal convicción y claridad que me hizo recordar a cuando nos cagaba a pedos a todos desde los tres palos.

-¿Sabés por qué te dejaba hacer un golcito cada vez que venías mal Juancito? Porque yo me podía atajar la vida durante los 90 minutos, pero si vos no la metías estábamos en el horno, no había ningún otro nueve como vos, a pesar de que por esos días no le hacías un gol a nadie. Pará, pará, no te calentés que te estoy jodiendo. Mirá si no hubieras hecho la cantidad de goles que hiciste a lo largo de toda tu carrera. Te aseguro que no hubiera sido lo mismo, ni para vos, ni para mí, ni para el equipo. Además, te digo más, la única manera de hacerme un gol era si me lo dejaba hacer. Pará, pará en serio, no seas boludo y no te calentés que ya pasaron muchos años-  soltó el Oso y río por primera vez en la charla.

Sus ojos pequeños y débiles por un corazón que ya no quería seguir trabajando más se iluminaron por primera y quizás por última vez. Falleció esa misma noche a los 61 años tras volver a sufrir un infarto.

Posteado por: depaloapalo | noviembre 9, 2012

“Juana de Arco”

Loreana Baldomero es de Pergamino pero hoy se encuentra en el barrio de Flores. Se reparte los días de la semana viajando desde su pueblo natal a la Capital Federal para trabajar. Ella admite que la Ciudad de Buenos Aires es un lugar donde le cuesta sentirse cómoda y que muchas veces padeció. Sin embargo Loreana tiene una pasión que trasciende de lugares donde vivir y en un bar de Rivadavia y Fray Cayetano Rodríguez es capaz de olvidarse de los ruidos molestos, de los subtes abarrotados y del malhumor semanal para ponerse a explicar qué es la bisectriz y el espejo del arco o cómo se achica en un mano a mano. Ella es una precursora de un rol que hoy en día sigue transitando sus primeros pasos en los cuerpos técnicos de los equipos de fútbol: es entrenadora de arqueros.

¿Cómo y por qué llegas a ser entrenadora de arqueros masculinos siendo mujer?

Todo empezó en el 2001. Recién había terminado el profesorado de educación física en el 2000 y me vine al CENARD para hacer el curso de preparadora física. Al mismo tiempo comencé a preparar a un equipo de Pergamino y el primer día que llegó a la práctica y ordeno hacer la entrada en calor se me acercan tres chicos y me preguntan “¿Profe nosotros también corremos”? Eran arqueros. Yo no sabía qué hacer, no sabía nada acerca de la preparación física de un guardameta. A partir de ese momento empecé  a ver a arqueros de diversas ligas del mundo para ver sus movimientos mientras que también aprovechaba y me iba a River que estaba cerca del CENARD para observar cómo se entrenaban los arqueros Millonarios.

¿Cómo fueron esos primeros días trabajando con un puesto que desconocías?

Luego de instruirme con lo básico del puesto lo primero que entendí es que la parte física no puede separarse de la parte técnica a la hora de entrenar en un campo de juego. Por ejemplo, si yo quiero trabajar en la capacidad de reacción y potencia de piernas de un guardameta uno debe relacionar el estímulo que produce la reacción y ese es la pelota. Entonces es imposible que un arquero practique ambas partes por separado. Sí como complemento debe realizar trabajos de gimnasio para fortalecer zonas que son claves tanto en el tronco superior como en el inferior. Además en las prácticas hay que recrear situaciones de juego para que el arquero se prepare como si estuviera en un partido real. Respecto de los primeros días allá en Pergamino recuerdo que dejábamos crecer el trébol en el piso para usarlo de colchonetas porque en esos tiempos nadie invertía un peso por un entrenador de arqueros.

Me imagino que no debe hacer sido fácil insertarse en un mundo donde todavía hoy abundan los prejuicios para con la mujer como es el fútbol…

En estos años que llevo trabajando con hombres tuve de todo. En muchos lados me han tratado muy bien como así en otros no. Una vez en un encuentro de la Liga Rural de Pergamino estaba trabajando como profe y no me querían dejar entrar a la cancha, entonces los jugadores del equipo donde yo estaba realizaron un piquete y le exigieron a las autoridades que hasta que no me dejen ingresar el partido no empezaba. La cuestión es que terminé pudiendo realizar la entrada en calor y después quedarme en el banco de suplentes.

Trabajaste además con chicos en All Boys y lo seguís haciendo en Arqueros en Red, la escuela de Alejandro Saccone ¿Cuál es tu metodología de entrenamiento con niños?

Cuando entrenas con chicos que recién están empezando tenés que encarar el proceso de aprendizaje desde lo lúdico. Vos a un nene de 8 años no podes explicarle la mecánica de la caída o de la volada porque se va a aburrir. Entonces lo más conveniente es que hagas juegos o competencias entre ellos.  Hay tres etapas en el entrenamiento de arqueros: la de formación básica, luego la específica y por último la final que es el entrenamiento intensivo.

¿Es cierto que trabajar en el arco te llevo a encontrar el amor?

Algo así (risas). Resulta que yo estaba como preparadora física y entrenadora de arqueros en un equipo de Pergamino hace unos años y Osvaldo Peranzoni era un ex jugador del club que iba a ver los partidos. Un día me vio preparando a los guardametas y preguntó quién era. Lo cierto es que al poco tiempo volvió a jugar.  Una vez que nos conocimos comenzamos a chatear y con el tiempo nos pusimos de novios. Hace un año nos casamos. Hoy nos encontramos estudiando juntos el curso de arqueros que se dicta a distancia en la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA) desde el año pasado y además me da una mano muy grande con la escuela de guardametas que tengo en Pergamino Zayg (Zona de arqueros y guantes). No sé si será muy bueno en el arco pero al jugar de delantero a los arqueritos los mata a pelotazos.

Posteado por: depaloapalo | octubre 22, 2012

De arco a arco, Marcos Fasanella

El año pasado, todos conocimos a Marcos Fasanella tras llevar a su Excursionistas, equipo que milita en la Primera C, a las primeras planas con sus atajadas en las definiciones por penales de la primera Copa Argentina. Ayer, domingo 21 de octubre de 2012, Fasanella otra vez fue noticia. Esta vez logró algo que pocos arqueros consiguen en la realidad, que abunda en la ficción y que  forma parte de sueños y fantasías de muchos guardametas: convertir un gol de arco a arco.

Marcos convirtió de arco a arco y fue a dedicárselo a su madre Carmen, en su día, quien estaba en la platea. “La verdad es que le pegué buscando a los delanteros pero la pelota siguió y cómo la cancha estaba rápida por la lluvia el pique me ayudó” admitió el 1 de “Excursio”.  (HEVA)

Por la 12 da fecha de la Primera C y en la cancha de Excursionistas, Marcos Fasanella convirtió a los 30 minutos del segundo tiempo el 3 a 2 parcial de su equipo ante Fénix. Finalmente el partido terminaría igualado 3 a 3. La lluvia que azotaba el Bajo Belgrano le dió mayor emotividad al momento de la conquista del arquero. (GENTILEZA de http://www.excursionistas.org.ar)

OTROS CASOS DE ARQUEROS QUE CONVIRTIERON DE ARCO A ARCO  EN EL FÚTBOL DE ASCENSO EN LA ARGENTINA (GENTILEZA SUPLEMENTO DEPORTIVO “ABRAZO DE GOL” DIARIO CRÓNICA 22-10-2012)

“Uno de los goles de arco a arco más recordados es aquel que convirtió Daniel Francovig (Táchira de Venezuela) a Independiente, por la Libertadores de 1987. Luis Islas sufrió la conquista y el “Rojo” cayó 3 a 2. En nuestro fútbol de ascenso, los antecedentes son los siguientes:

  • 30 de octubre de 1992: Ricardo Diácono (Dock Sud) le marcó el 1 a 0 a Miguel Ángel Serrato (Los Andes), en un partido de la “B”.
  • 7 de agosto de 1993: Rubén Lergen (Defensores Unidos) anotó el tercer tanto en la victoria 3 a 1 sobre Liniers, por el torneo de la “C”.
  • 16 de octubre de 1993: Alejandro Coronitti (Temperley) colaboró en la goleada 4 a 0 sobre Berazategui, también en la “C”.
  • 21 de marzo de 2008: Juan Zeballos (Puerto Nuevo) castigó a su colega Pablo Nieva (Claypole) en el empate 1-1, encuentro correspondiente a la Primera “D”.
  • 6 de abril de 2008: Emanuel Trípodi (CAI) aprovechó el fuerte viento que soplaba en el Municipal de Comodoro Riavadavia para anotarle a Darío Capogrosso (Atlético Rafaela) el agónico tanto del triunfo 1-0, por la “B” Nacional”.

De regalo, la nota que De Palo a Palo le realizó a Marcos Fasanella en enero de este año, para que la vuelvas a leer

https://depaloapalo.wordpress.com/2012/01/10/entrevista-a-marcos-fasanella-el-goycochea-del-ascenso/

Posteado por: depaloapalo | octubre 4, 2012

Del otro lado de la Cordillera

Pasó el mes de septiembre y como siempre hubo noticias de arqueros por todo el mundo. Pero existieron dos precisamente que merecen ser rescatadas, al menos por este sitio. No todo concluye al fin, no todo tiene un final. La vida continúa sus senderos y en esta ocasión intentamos desde el blog demostrarlo con la relación que trazamos entre las historias de Sergio “Sapo” Linvingstone, ex arquero histórico de la selección chilena, y Diego Galaternik, guardameta de Racing. Mientras que el primero perdió su vida el mes pasado, el juvenil de la “academia” debutó en Primera División. El periodismo especializado en deportes la pata fundamental de esta historia.

Livingstone en sus épocas de arquero de la Selección de Chile

El último martes 11 de septiembre, Sergio Livingstone, más conocido como el “Sapo” para todos los chilenos fallecía a sus 92 años. Atrás  quedaron años de gloria al frente de la “Roja” (1941-1954) donde incluso disputó el Mundial de Brasil 1950 en el arco trasandino. Tras abandonar el fútbol, Livingstone se dedicó al periodismo deportivo donde resultó ser un exitoso comentarista en la televisión de su país natal. Trabajó incluso en los últimos Juegos Olímpicos de Londres.

 El domingo 9 de septiembre de 2012, Diego Galanternik se puso los guantes de Racing por primera vez en su carrera. Tras una  lesión sufrida por Sebastián Saja ante Independiente en el clásico y la expulsión de Jorge de Olivera (penal atajado de Pelletieri incluido) ante San Martín de San Juán, le llegó al juvenil su oportunidad. Nacido en 1991, el oriundo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no olvidará jamás el partido disputado en Córdoba ante Belgrano por la sexta fecha del Torneo Inicial temporada 2012-2013 en la Argentina. Es cierto que el “Piarata” derrotó 1 a 0 a los de Avellaneda, pero quién le quita de la memoria este encuentro al joven portero.

Diego Galanternik debutó en la Primera de Racing

Galanternik, además de ser arquero tiene otra pasión: se encuentra cursando el tercer año de periodismo deportivo. Motivado por sus padres, quienes le recomendaron no solo quedarse en el mundo del fútbol, el guardameta despunta sus ratos fuera de las prácticas y partidos en sus últimos días en el curso de comunicador orientado en deportes.

Septiembre ha sido un mes donde, un histórico del arco chileno y quién después probó suerte en el periodismo especializado en deportes se ha ido. Sin embargo, del otro lado de la Cordillera, Diego Galanternik es el ejemplo cabal de que la vida continúa. Siempre.

Fuentes utilizadas

http://www.diariojornada.com.ar/52515/Sociedad/Murio_Sergio_Sapo_Livingstone_un_historico_periodista_chileno(DIARIO JORNADA)

http://www.cronica.com.ar/diario/2012/09/13/33233-en-la-academia-se-esta-formando-un-periodista-deportivo.html (DIARIO CRÓNICA. NOTA: MATÍAS RUFFET)

Posteado por: depaloapalo | septiembre 4, 2012

La camiseta del superhéroe

¿Puede que al ponerse una determinada camiseta un jugador sienta un poder especial que le permita hacer posible lo imposible? El fútbol, a veces trasciende contextos y realidades, y es capaz de hacernos emocionar hasta puntos insospechados. El caso del mediocampista Agustín Pelletieri, quien fue al arco por la expulsión de De Olivera en Racing y le atajó el penal a Gastón Caprari de San Martín de San Juan es una clara demostración empírica de que en el deporte de la redonda las sorpresas nunca van a terminar de sucederse.

Por Pablo Colmegna

“¿Y ahora qué hacemos?” pensé en ese momento. Me quiero matar. No puede ser que tengamos tanta mala suerte. Tanto que luchamos por llegar acá. Si no hace ni dos años que jugamos en la Liga y ahora tenemos la chance de ascender por segunda vez consecutiva. Pero no, el destino siempre incomprensible del fútbol parece surgir como una especie de candado para trabar y cerrar las ilusiones de una nueva conquista.

Lo acaban de echar al Mono, un arquerazo señores. Un tipo único por su solvencia para atajar, por su presencia y por ser dueño de una personalidad única capaz de transmitirnos a los de campo esa sensación de que la pelota no va a entrar nunca. Lo acaban de echar a dos minutos del final y con el título delante de las narices.

Esa tarde parecía ser una más del Mono, igual que cuando un año antes ascendimos de la C a la B y nuestro arquero tuvo épicas atajadas para mantener el 1 a 0 en la ida cuando jugamos de locales. Allá viste como son ellos, los de Florentines. Si no te ganan por las buenas, te ponen a un árbitro amigo, te ponen la planchita, te cagan a patadas, te cagan a trompadas, te van a buscar al hospital del pueblito y te vuelven a cagar a trompadas, en conclusión te cagan a trompadas feo. Pero no, con el Mono fue distinto. Si esas bestias lo aplaudían cuando salimos de las duchas para ir a festejar con los nuestros. En realidad primero escapábamos de ese reducto horrible para salvarnos de ser lastimados y después si para celebrar, pero con el Mono fue distinto. Si hasta vino el garca del presidente, ese tal Anchorena, que la tiene toda, a felicitarlo y a decirle que con jugadores de su talla la derrota era aceptada como tal.

El Mono para nosotros era además de nuestro capitán, una especie de superhéroe terrenal. En el transcurso del campeonato ya se había empezado a hablar de que lo venían a buscar de equipos grosos. De que muchos representantes buscadores de vidas, ratas inmundas,  máquinas excavadoras profesionales de hacer dinero con futbolistas, lo telefoneaban seguido y le comenzaban a proponerle oportunidades en instituciones de prestigio. “Tranquilos, tiempo al tiempo. Tengo 25 años y acá soy feliz. Cuando termine el campeonato hablamos” repetía el Monito tanto a nosotros sus compañeros como a los periodistas de la zona que lo taladraban a peguntas. Claro, la bola se había empezado a correr y el guardameta se hacía cada vez más conocido. Sin embargo, el Mono estaba tranquilo. Como para no estarlo. Económicamente la familia estaba bien parada con su campo  y él era Ingeniero Agrónomo recibido recientemente. Qué carajo le iba a importar dedicarse a la vida del fútbol a esa edad y con su brillante currículum universitario.

Pero el fútbol, contaminado hasta  límites insospechados hoy en día sigue o al menos intenta seguir siendo un deporte hermoso. “Me pico el bichito. Quiero ver de qué se trata esto del fútbol profesional. Fernández (su flamante representante) me consiguió una prueba en Central y no quiero desaprovecharla” nos había manifestado en la semana previa a las finales ante Arroyo Seco. De esta manera, primero los jugadores, después el cuerpo técnico y después el resto del pueblo sabía de antemano que después de los partidos definitorios el Mono iba a probar suerte a las grandes ligas.

El Mono no era ningún ser desconsiderado y mucho menos falto de memoria. Iba a jugar las finales como tal y más sabiendo que podía quedar en la historia de nuestro club por haber logrado dos ascensos consecutivos en el lapso de dos años. Él fue uno de los que empezaron con este proyecto de afiliarnos a la liga y fue uno de los que se la banco hasta lo último entrenar martes, miércoles y jueves sin luz, sin agua caliente y con 8 pelotas cuasi infladas y desgajadas.

Mis elogios al Mono se sustentan en lo que se atajó en el partido de ida. Mantuvimos el 0 a 0 solo gracias a él. Con el pecho, con la cara, con los pies, con las manos por supuesto. Todas, absolutamente todas se tapo esa bestia. Cuando iban 44 del segundo tiempo la coronó con una doble atajada, primero en un tiro libre que no sé como la vio, si estaba más tapado que yo entre las sábanas, cuando mis amigos me invitan a salir un sábado a tomar unas birras al bar y mi señora, que me tiene en la palma de la mano,  me clava una mirada asesina para que, rápidamente, conteste mi negativa a través de un mensaje de texto. Después se levantó y cuando la pelota había quedado boyando en el área chica por el rebote se le tiró encima a un defensor de ellos y se la sacó con la cara. Se levantó chorreando sangre de la nariz y mientras los médicos intentaban limpiarle la herida el nos gritaba algo así como “¡Agarren el rebote la concha de su madre!”.

En la vuelta, con un estadio repleto de hinchas nuestros y de ellos, nos pusimos rápido en ventaja con un golazo del cabezón Saldivia y eso nos tranquilizó. Pero en el segundo tiempo nos tiramos atrás, algo lógico porque ellos tenían un equipazo, creo que mucho mejor que el nuestro. De a poco comenzaron a llover los pelotazos hacia el área nuestra desde todos los sectores del campo de juego. En un momento, lleno de nervios, recuerdo haberle preguntado al profe cuantos minutos faltaban “Quedan 15 dale Chiqui” fue la respuesta del banco. Acto seguido, Juan Cruz Álvarez, media punta de los contarios hizo estrellar la pelota en el travesaño. Yo estaba fusilado, arrastraba una contractura en el gemelo derecho y no podía más. Pero habíamos hecho los tres cambios por diversas lesiones y cuestiones tácticas y ya no había más opciones: aguantar hasta los 90 porque futbolísticamente y físicamente no podíamos más.

A los 43 minutos de la etapa final, Ricardo Carranza, volante de Arroyo Seco, ingresó al área por la banda derecha tras desparramar a dos defensores del equipo, amagó a rematar con la diestra ante la marca de Julio Alameda, un pibe de 18 años que hacía sus primeras armas y enganchó para definir de zurda, su pierna hábil al palo derecho del Mono que lo esperaba agazapado con sus brazos largos y sus manos gigantes para impedir la conquista.

Carranza siguió su carrera ya sin rivales encima dentro del espacio penal para enfrentar al Mono y cuando el portero le salió, el hábil mediocampista enganchó hacia afuera. El Mono quedó lejos de la jugada y lo bajó sin contemplaciones cuando el empate estaba por concretarse. Penal para ellos y roja para el Mono por último recurso. La tribuna de los visitantes se venía abajo. Los nuestros apenas si podían creer lo que acaba de suceder. Para colmo de males las estadísticas no nos ayudaban. Ellos habían ganado cuartos y semifinales a través de definiciones por penas máximas (con el empate ibamos a la definición por penales). Nosotros no teníamos experiencia.

El técnico ni dudo y me mandó al arco en el lugar del Mono. Todos los que me conocen entienden el porqué de mi apodo y vos supongo que también: Chiqui. Mido 1, 94 centímetros y probé con todos los deportes ideados para gente con mis atributos físicos. Básquet, Voley, Rugby (creo considerarme un gran segunda línea) pasaron por mi adolescencia plagada de hermosos recuerdos en el viejo club “San Martín”. Sin embargo, mi pasión de las pasiones es el fútbol y jugar de mediocampista central  mi lugar en la cancha y en el mundo. Nuestro entrenador sabía que resignaba un tipo alto para evitar los embates aéreos finales pero a su vez entre toda la secuencia para que se patee el penal (tardó aproximadamente cinco minutos en ejecutarse) y mi gemelo a la miseria era mejor que haga mis últimos esfuerzos tratando de hacer lo más chico posible el arco a la hora de enfrentarme cara a cara con Miguel Suárez, el delantero de Arroyo Seco, goleador del campeonato con 24 conquistas.

Vuelvo a repetirte que el cagazo se me pasó apenas me puse la camiseta de arquero. Sé que muchos deben haber pensado que estaba totalmente asustado a pesar de, que como vuelvo a repetirte, mi porte de patovica de boliche no permite o no debiera permitirme asustarme ante estas situaciones. La verdad es que  antes de ponerme la remera del Mono no podía y a la vez intentaba discernir el motivo de tener que terminar una final bajo  los tres palos.

Con el paso del tiempo algunos, basándose en teorías psicoanalíticas atribuyeron una especie de capacidad encubierta de arquero reprimida hasta ese entonces en mi persona, tras taparle el penal a Suárez que nos dio el triunfo y el ascenso. Otros pensaron que en realidad todo fue una estrategia del entrenador en ponerme a mi lesionado para aparentar una supuesta debilidad y resignación antes del disparo desde los doce pasos. Hasta se divulgó una foto en internet contextualizada en los años 90, con un supuesto falso yo con guantes y un buzo de arquero colorinche a lo estilo “Goycochea” en la previa de un partido que creo nunca haber jugado.

Quizás caiga en la redundancia nuevamente pero tengo que reiterarte a vos, que gentilmente viniste a hacerme la nota, lo mismo que digo desde aquel día. Para mí la clave de haber atajado el penal consistió en haberme puesto la camiseta de arquero del Mono. Esa camiseta completamente  negra, ajustada al cuerpo, con el escudo del club en el pecho, el número 1 en la espalda, nombre completo y apodo del arquero: Claudio “El Mono” Galarraga.

Por supuesto que ahora esa camiseta es mía. Siempre que la veo jodida en el fútbol me acuerdo de la casaca y sobre todo del Mono. Esos recuerdos me hacen creer en lo posible aún cuando la situación pinta jodida. Igual que en los momentos previos antes de atajarle el penal a Suárez, el goleador de Arroyo Seco.

Posteado por: depaloapalo | agosto 22, 2012

Furia de sábado por la noche

En la noche del sábado, dos arqueros separados por dos categorías de diferencia tuvieron su momento de furia y la pasaron realmente mal. Estamos hablando de Juan Carlos Olave, de Belgrano de Córdoba, quien fue detenido por la policía santafesina tras supuestamente agredir a miembros del personal de seguridad del estadio de Colón de Santa Fé (aunque el mismo arquero se encargó de negar los hechos), tras los incidentes producidos en la tribuna de Belgrano de Córdoba entre simpatizantes cordobeses y la policía santafesina, en el empate entre Sabaleros y Piratas 2 a 2, por la tercera fecha del Torneo Inicial de Primera División. En la B Metropolitana, Nicolás Angelotti de Platense terminó a las piñas con jugadores de Chacarita y fue expulsado junto a tres jugadores más en el cotejo que terminó en victoria para los Calamares por 1 a 0 sobre los Funebreros. 

Juan Carlos Olave, de cuidar el área a la comisaría

GENTILEZA LAVOZ.COM.AR

GENTILEZA (LAVOZ.COM.AR)

(INCIDENTES EN COLÓN 2 BELGRANO 2)

Fiebre de sábado por la noche, es fin de semana largo y muchos se preparan para salir a las pistas, a disfrutar de una nueva noche que cae, lluviosa, húmeda (al menos en Capital y Gran Buenos Aires) pero noche al fin. De Vicente López a Santa Fé hay aproximadamente 450 kilómetros de distancia pero la térmica explota para dos custodios de los tres palos en la oscuridad camuflada por luces artificiales del sexto día semanal. A pésar de tener distintos motivos para calentarse, ambos terminan por pasar un mal momento que seguro querrán olvidar pronto. De Juan Carlos Olave a Nicolás Angelotti, Furia de sábado por la noche.

Sábado a la noche. Van 44  minutos del complemento en el Cementerio de los Elefantes, Colón hace un pequeño rato acaba de remontar un 2 a 0 en contra, como dueño de casa, ante el nuevo temible Belgrano de Córdoba. De pronto, Juan Carlos Olave pide parar el partido, a sus espaldas, en la tribuna visitante, hay corridas, disparos de balas de gomas y enfrentamientos entre los hinchas Piratas y la policía santafesina, una situación que lamentablemente cada día  parece naturalizarse, en un duelo aparte que tienen la hinchada cordobesa, tanto con los hinchas como la policía santafesina y viceversa con simpatizantes santafesinos frente a  seguridad y seguidores cordobeses cuando se enfrentan en la provincia del Fernet.

Ha terminado el partido. Olave es trasladado a la Unidad Regional Número 1 de Santa Fé para declarar por un suceso donde se lo acusa de haber golpeado tanto a un policía como a un bombero mientras se desarrollaban los incidentes en el Estanislao López, sin embargo el arquero aclarará el domingo, un día después, y con las aguas más tranquilas que fue a hacer una “declaración informativa”, negando haber sido detenido.

“No fui detenido, tuve que hacer una declaración informativa de lo que había pasado. Te cansa. Adentro de la cancha no podés hacer un gesto, pero después cualquiera presenta una denuncia y tenés que ir a declarar” manifestó en declaraciones al Diario Olé. El histórico arquero del equipo cordobés agregó que  iba a ir a la Unidad a declarar en el auto del fisioterapeuta de Colón pero se le rompió y por eso fue con la policía. “Buscamos calmar. Fuimos con Turús, Farré y otros compañeros y les sacamos las mangueras a los bomberos ya que estaban empapando a la gente que estaba en la popular nuestra, quizás no deberíamos haber echo eso pero era un momento de mucha tensión. Entre las balas de goma y el agua que hacía que la gente se cayera y se pegará unos golpazos tremendos, nos pusimos muy nerviosos, además teníamos familiares en ese tribuna porque la gente de Colón no nos dió plateas. Creo que no hacen falta balas de goma y agua para desalojar una tribuna” aclaró por último Olave al periódico deportivo.

Nicolás Angelotti a las piñas en Vicente López

Final violento en Vicente López

(SÍNTESIS DEL PARTIDO)

Una nueva edición del clásico entre Platense y Chacarita volvía a disputarse tras cuatro años (la última en 2008 fue victoria de Platense por 4 a 0). Una cancha embarrada, que hasta último momento puso en suspenso la disputa del partido agregaba máyor expectativa a un encuentro de dos grandes hundidos en la tercera categoría del fútbol argentino y necesitados de una victoria que los retrotraiga a tiempos donde las cosas marchaban mucho mejor.

Sábado a la noche. Van 45 minutos de la etapa final, Platense le gana 1 a 0 a Chacarita con un golazo de su capitán Juan Manuel Olivares. Hay un centro bombeado al área de los locales, un cabezazo y una gran tapada de Nicolás Angelotti, arquero Calamar, que deriva en tiro de esquina. Segundos después hay un forcejeo por la pelota para que el córner se ejecute rápidamente entre el uruguayo Daniel Pereira de los visitantes y el guardameta en cuestión, algo se dicen ambos que funciona como motor para la hecatombe final. Los forcejeos derivan en trompadas, la situación desborda al árbitro Ángel Bracco quien expulsa a  TomásFarina y Angelotti por el lado de los de Vicente López y a  Sebastián Pena y Federico Barrionuevo para los de San Martín.

Tras el 1 a 0 final Nicolás Angelotti declaró: “En el vestuario me han retado por lo que hice pero la sangre tira y si te insultan a alguien de tu familia yo creo que vas a reaccionar”. Además, el guardameta en su cuenta de Twitter @nicoangelotti, publicó : ” Todavia no lo puedo creer , pero son cosas que pasan , mas que nunca orgulloso y que quede claro , siempre voy a poner el pecho !!!”. Fuentes cercanas a Platense le confirmaron a De Palo a Palo que Angelotti llamó a Daniel Pereira para pedirle perdón por lo sucedido. Lo cierto es que hoy miércoles declarará en AFA y se habla de dos fechas de suspensión para el jóven arquero.

FUENTES UTILIZADAS PARA ESTA NOTA: http://www.clarin.com/deportes/Despues-incidentes-Olave-quedo-detenido_0_757724417.html

http://www.lacapital.com.ar/ovacion/Olave-fue-detenido-por-supuestas-agresiones-a-uniformados-20120818-0066.html

http://www.elascenso.tv/deportes/Redondito-de-alegria-20120818-0023.html

Diario Deportivo Olé, Lunes 20 de Agosto de 2012, página 24.

Posteado por: depaloapalo | agosto 8, 2012

El arquero que atajó tres penales en un mismo partido

En el partido entre Racing y Atlético de Rafaela, por la primera fecha del Torneo Inicial, Guillermo Sara le atajó dos penales a José Sand y se convirtió en el decimoquinto arquero en la historia del fútbol argentino desde 1931 que contiene dos penas máximas en un mismo partido. De Palo a Palo te presenta la historia del guardameta italiano que en un cotejo de ascenso de 1973, se quedó con tres remates desde los doce pasos  en los 90 minutos, su equipo sin embargo fue goleado, fue aplaudido por dos hinchadas y se fue al Milan de Italia.

Volvió el fútbol argentino de Primera División y nos dejó mucho material para De Palo a Palo. En el encuentro entre Racing y Atlético de Rafaela, disputado en Avellaneda, el arquero de los visitantes, Guillermo Sara le atajó dos penales (uno en cada tiempo) a José Sand, quien hacía su presentación en el equipo dirigido por Luís Zubeldía.

No es la primera vez que Sara detiene un penal defendiendo los colores del equipo santafesino desde que volvió a Primera en la temporada 2011-2012. Anteriormente había tapado penas máximas ante Unión (a Jerónimo Barrales), Belgrano (Cesar Mansanelli) y  Boca (Nicolás Blandi).

Con los dos penales contenidos a Sand, Guillermo Sara se convirtió en el decimoquinto arquero en la historia del fútbol argentino que desde su profesionalización (1931) detiene dos remates desde los doce pasos en un mismo encuentro.

Guillermo Sara se queda con el segundo intento de Sand desde los doce pasos (DIARIO UNO)

Como olvidarse del día en que el Flaco Carlos Munutti le tapó dos a Miguel Brindisi en La Bombonera atajando para Instituto en 1982. Ese día la Gloria derrotó a los Xeneizes por 1 a 0. Quince años después, en 1997 y en el mismo escenario, Hernán Castellano, por ese entonces en Gimnasia y Esgrima de Jujuy, se quedó con remates de Diego Latorre y Anibal Matellán. En dicho encuentro, el Lobo jujeño se terminó llevando un valioso 0 a 0 de La Boca.

A continuación, las imágenes de los dos penales atajados por Guillermo Sara

(SARA ATAJA EL PRIMERO)

 (SARA ATAJA EL SEGUNDO)

La Hazaña de José Cafaro

Ahora, usted arquero o tan solo lector fiel de la página: ¿Sabía usted que hubo en la historia del fútbol argentino un guardameta que atajó tres penales en un mismo encuentro? Si, tres y su equipo encima terminó derrotado y por goleada y además el partido no correspondió a un encuentro de Primera División. El arquero tampoco era argentino sino italiano.

Nos refrimos a Juan José Cafaro, un guardameta italiano que vino a probar suerte a la Argentina, más precisamente primero en Atlanta para después recalar en Platense, pero que después de  atajar tres penales se lo llevo el poderoso Milan de Italia. A continuación una crónica del periodista Oscar Barnade del Diario Clarín donde narra la historia de Cafaro: el héroe de los tres penales atajados y aplaudido por dos hinchadas al mismo tiempo.

José Cafaro nació en Italia pero llegó de chico a la Argentina. En 1973, defendiendo el arco de Platense, le contuvo dos remates a Hugo Matos y uno a Juan Carlos Lallana, de Banfield. Una hazaña inigualable.

Fue una emoción increíble. Cuando atajé el tercero me quedé con la pelota atrapada contra el piso y en ese segundo me acordé de mis viejos, mis hermanos, mi novia… La gente no paraba nunca de aplaudir. Los de Platense y los de Banfield. La saqué jugando, enseguida, porque perdíamos 4 a 3 y después me tuvo que dar vuelta tres veces para saludar. Era la hinchada de Banfield, que estaba detrás de mí y que me había estaba trabajando de boquilla durante todo el partido”. Lo contó José María Cafaro unos días después de la hazaña en la redacción de la revista El Gráfico. “Yo agradezco todos los aplausos de la gente, todas las felicitaciones, todos los elogios, pero no puedo estar contento si mi equipo pierde el partido”. Lo contó José María Cafaro un rato después de la proeza y lo publicó Clarín el domingo 4 de marzo de 1973. 

Fue un día de asombros el sábado 3 de marzo de 1973 cuando se disputó la primera fecha del torneo de Primera B. Porque sucedió algo que no había sucedido nunca en una cancha del fútbol argentino. El arquero José Cafaro atajó tres penales en un partido. Lo más sorprendente fue que a pesar de tanta efectividad debajo de los tres palos, no pudo evitar la derrota de su equipo, Platense. Banfield, que finalmente se consagraría campeón, le ganó 5-3. Iban 10 minutos del segundo tiempo, Banfield ganaba 2-1 y tuvo su primer penal a favor. “En el primero lo vi a Mateos muy de frente y pensé que no podía tirar a otro lado que no fuera a mi derecha. Y la pude sacar con una mano hacia el costado”, contó en la nota de El Gráfico. Cinco minutos después, el encargado de patear fue Lallana: “El de Lallana fue cuando estábamos 3 a 2. Los muchachos me desconcertaron un poco dándome indicaciones. Me jugué a la izquierda y la amortigüé con una mano. La pelota me quedó entre las piernas porque me había pasado en la volada”, recordó. En el tercero, en el minuto final, otra vez quedó cara a cara con Matos. “Y me jugué la misma. Vino contra el palo y a media altura. La atrapé en el aire y me quedé con ella. Sí. Fue la emoción más grande mi vida”, contó. 

La historia de Cafaro comenzó en Briatico, un pueblo de la provincia de Catanzaro, el 21 de julio de 1948. Llegó de chico a la Argentina, hizo las inferiores en Atlanta y en 1970 se incorporó a Platense. Después de semejante actuación, los observadores extranjeros, que nunca faltaron en la historia del fútbol argentino, advirtieron que en el fútbol de Ascenso había un arquero que sorprendió a todos y encima era italiano. Entonces, se fue ese mismo año sin escalas de Platense al poderoso Milan. Allí no tuvo lugar y fue cedido al Barletta de la Serie C. Después regresó y finalmente pudo jugar en el Calcio defendiendo el arco de Brescia y luego Pro-Cavese. Volvió a la Argentina a fines de la década del 70, jugó en Talleres de Córdoba y a partir de 1981 otra vez en el Ascenso: Tigre (1981), Chacarita (1982) y El Porvenir (1984). 

¿Qué se siente ser héroe por un día? Lo supo responder Cafaro unos días después. “Pienso que lo que sentí en ese momento sólo lo puedo comparar a lo que me pasó cuando Carrizo batió el récord en la cancha de Vélez y yo me quería poner en su lugar”. Su tiempo de quedar en la historia estaba cumplido. (DIARIO CLARÍN, VIERNES 23 DE ABRIL DE 2010).

José Cafaro, el italiano que atajó tres penales en un mismo partido. Único en la historia del fútbol nacional.

La gran hazaña de “Caffaro”.

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