Posteado por: depaloapalo | mayo 12, 2011

Buzos, Guantes, Rodilleras y… Libros

Una nueva feria del libro llegó a su fin. Nuestro arquero-cronista anduvo de stand en stand buscando todo lo relacionado al puesto de los ingratos. Desde artículos sobre como perfeccionar las técnicas del guardameta hasta cuentos de arqueros que van desde la gloria al olvido. Eso sí, una vez dentro, es díficil no salir y comprarse cuanto texto relacionado con el arco.


Una vez dentro de la feria llego con el objetivo bien claro: indagar, investigar, recolectar todo lo relacionado con el arco y que ha quedado plasmado sobre el papel. Al principio, no lo puedo evitar y me dejo llevar por tapas con apellidos de renombre que llaman a gritos para que me olvide de mi real propósito. Primero es Mario Vargas Llosa, luego de su polémica presencia en la feria, que me atrapa con “La tía Julia y el escribidor” o “La Guerra del fin del Mundo” entre otros. Cuando paso por el stand del diario “La Nación”  quedo perprlejo con dos ejemplares de tapa dura. Uno sobre la última gira de Los Beatles en 1966 en Estados Unidos. Despues, otro libro similar y lleno de fotografías sobre el festival de Woodstock me retiene durante varios minutos. Es entonces cuando recapacito sobre a lo que he venido y me digo a mi mismo “Vamos, la próxima venís a lo otro, no te distraigas”.

A partir de ese momento, comienza mi recorrida en búsqueda de las misteriosas y, por sobre todo, seductoras páginas llenas de información sobre guardametas. Mi primer lugar donde recalo es en el stand de la editorial “Stadium”, reconocida por sus materiales sobre reglas y métodos de aprendizaje de los distintos deportes. Es ahí cuando encuentro un libro llamado “Fútbol- entrenamiento con pelotas, ejercicios para la preparación individual y grupal” de los alemanes Hans Studener y Werner Wolff. Allí pueden verse 30 ejercicios de arqueros yendo desde la capacidad de reacción, pasando por la velocidad y potencia de piernas hasta técnicas para mejorar el juego áereo.

Sigo caminando, entre los pabellones del festival, cuando me topo con el lugar destinado a la épica revista “El Gráfico”. Si bien, no hay muchos ejemplares, localizó a Oscar Ustari, en su mejor momento en Independiente, previo a su convocatoria para el Mundial de Alemania 2006; y más adelante en el tiempo me encuentro con un Juan Pablo Carrizo, que en enero de este año, se mostraba con el deseo de volver al seleccionado nacional.

Es momento de los cuentos y es cuando autores como Eduardo Sacheri, Roberto Fontanarrosa y Osvaldo Soriano mejor me sientan. Admito que he leído la mayoría de sus historias sobre arqueros, pero en cuanto agarro uno de sus libros me quedo un ratito más, volviendo a meterme de lleno bajo los tres palos. Mientras festejo con “Valla invicta” de Sacheri, al rato sufro con “El pichón de Cristo” de Fontanarrosa. Cuando vuelvo a mi realidad, han pasado dos horas y media desde mi arribo a la feria. Ahora estoy un poco más cansado y con los bolsillos un poco más flacos de algunas “compritas”. Pero sigo un poco más, no lo puedo evitar.

Entonces aparezco repasando un libro bastante reciente de un miembro del gremio de los arqueros: Cristian Garófalo. El periodista narra historias que tienen que ver desde los arqueros y el nombre de un primógenito como ocurre en “Primer hijo” hasta la desdicha de un guardavallas en la ruina que recurre a un bar y a un reportero para ahogar viejas penas como en “El arquero nada pudo hacer”, que es además el título del ejemplar. A su lado, Juan Manuel Herbella,  defensor central de Ferrocarril Oeste, médico y futuro periodista deportivo manifiesta en uno de sus capítulos de “Fútbolscopia” que él nunca podría ser arquero y que nunca logró entenderlos. José Pablo Feinmann por su parte, en su nuevo trabajo titulado “El flaco” a base de charlas con Nestor Kirchner, manifiesta su pasión por el arco y su admiración compartida con el ex presidente por Marío Agustín Cejas, aquel histórico arquero del Racing campeón del mundo de 1967.

A las tres horas de mi travesía por Palermo, mis piernas dicen basta. He recorrido toda la feria del libro y me voy con la certeza de que volveré antes de que termine. Pero esta vez, dejaré los guantes y el buzo de lado. Ni bien termino de afirmar este pensamiento “El extranjero”, del filósofo, escritor y arquero Albert Camus, se aparece ante mi mirada cansada, desde un stand. Automáticamente empiezo a dudar de mi último raciocinio. Es difícil escaparle a la pasión por este puesto. Ya sea dentro de la cancha o en una feria del libro.

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