Posteado por: depaloapalo | noviembre 9, 2012

“Juana de Arco”

Loreana Baldomero es de Pergamino pero hoy se encuentra en el barrio de Flores. Se reparte los días de la semana viajando desde su pueblo natal a la Capital Federal para trabajar. Ella admite que la Ciudad de Buenos Aires es un lugar donde le cuesta sentirse cómoda y que muchas veces padeció. Sin embargo Loreana tiene una pasión que trasciende de lugares donde vivir y en un bar de Rivadavia y Fray Cayetano Rodríguez es capaz de olvidarse de los ruidos molestos, de los subtes abarrotados y del malhumor semanal para ponerse a explicar qué es la bisectriz y el espejo del arco o cómo se achica en un mano a mano. Ella es una precursora de un rol que hoy en día sigue transitando sus primeros pasos en los cuerpos técnicos de los equipos de fútbol: es entrenadora de arqueros.

¿Cómo y por qué llegas a ser entrenadora de arqueros masculinos siendo mujer?

Todo empezó en el 2001. Recién había terminado el profesorado de educación física en el 2000 y me vine al CENARD para hacer el curso de preparadora física. Al mismo tiempo comencé a preparar a un equipo de Pergamino y el primer día que llegó a la práctica y ordeno hacer la entrada en calor se me acercan tres chicos y me preguntan “¿Profe nosotros también corremos”? Eran arqueros. Yo no sabía qué hacer, no sabía nada acerca de la preparación física de un guardameta. A partir de ese momento empecé  a ver a arqueros de diversas ligas del mundo para ver sus movimientos mientras que también aprovechaba y me iba a River que estaba cerca del CENARD para observar cómo se entrenaban los arqueros Millonarios.

¿Cómo fueron esos primeros días trabajando con un puesto que desconocías?

Luego de instruirme con lo básico del puesto lo primero que entendí es que la parte física no puede separarse de la parte técnica a la hora de entrenar en un campo de juego. Por ejemplo, si yo quiero trabajar en la capacidad de reacción y potencia de piernas de un guardameta uno debe relacionar el estímulo que produce la reacción y ese es la pelota. Entonces es imposible que un arquero practique ambas partes por separado. Sí como complemento debe realizar trabajos de gimnasio para fortalecer zonas que son claves tanto en el tronco superior como en el inferior. Además en las prácticas hay que recrear situaciones de juego para que el arquero se prepare como si estuviera en un partido real. Respecto de los primeros días allá en Pergamino recuerdo que dejábamos crecer el trébol en el piso para usarlo de colchonetas porque en esos tiempos nadie invertía un peso por un entrenador de arqueros.

Me imagino que no debe hacer sido fácil insertarse en un mundo donde todavía hoy abundan los prejuicios para con la mujer como es el fútbol…

En estos años que llevo trabajando con hombres tuve de todo. En muchos lados me han tratado muy bien como así en otros no. Una vez en un encuentro de la Liga Rural de Pergamino estaba trabajando como profe y no me querían dejar entrar a la cancha, entonces los jugadores del equipo donde yo estaba realizaron un piquete y le exigieron a las autoridades que hasta que no me dejen ingresar el partido no empezaba. La cuestión es que terminé pudiendo realizar la entrada en calor y después quedarme en el banco de suplentes.

Trabajaste además con chicos en All Boys y lo seguís haciendo en Arqueros en Red, la escuela de Alejandro Saccone ¿Cuál es tu metodología de entrenamiento con niños?

Cuando entrenas con chicos que recién están empezando tenés que encarar el proceso de aprendizaje desde lo lúdico. Vos a un nene de 8 años no podes explicarle la mecánica de la caída o de la volada porque se va a aburrir. Entonces lo más conveniente es que hagas juegos o competencias entre ellos.  Hay tres etapas en el entrenamiento de arqueros: la de formación básica, luego la específica y por último la final que es el entrenamiento intensivo.

¿Es cierto que trabajar en el arco te llevo a encontrar el amor?

Algo así (risas). Resulta que yo estaba como preparadora física y entrenadora de arqueros en un equipo de Pergamino hace unos años y Osvaldo Peranzoni era un ex jugador del club que iba a ver los partidos. Un día me vio preparando a los guardametas y preguntó quién era. Lo cierto es que al poco tiempo volvió a jugar.  Una vez que nos conocimos comenzamos a chatear y con el tiempo nos pusimos de novios. Hace un año nos casamos. Hoy nos encontramos estudiando juntos el curso de arqueros que se dicta a distancia en la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA) desde el año pasado y además me da una mano muy grande con la escuela de guardametas que tengo en Pergamino Zayg (Zona de arqueros y guantes). No sé si será muy bueno en el arco pero al jugar de delantero a los arqueritos los mata a pelotazos.

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